Ingreso Rocamora

ignacio imwinkelried

Luego de la construcción de una vivienda y un refugio, en una porción de tierra en las proximidades de Alta Gracia al pie de las sierras, se decidió diseñar un ingreso al terreno. El desafío proyectual tenía tres aristas: debía ser un hito en el paisaje que identifique a los habitantes de la vivienda, a su vez debía convivir con la atmósfera serrana y finalmente debía realizarse con un presupuesto acotado.

vista desde el interior del terreno y detalle portón.

detalle doble muro.

detalle cribado de ladrillo.

vista desde el interior del terreno.

vista general.

El ingreso se ubica en la parte más baja del terreno enfrentándose al eje de la calle pública que llega hasta el mismo. La gran distancia hasta la vivienda, y la amplia diferencia de nivel con esta, hace que este acceso aparezca casi aislado dentro del predio. De esta manera debe funcionar como un hito tanto hacia afuera como hacia adentro del terreno.

Para realizar la obra se utilizaron todos los materiales sobrantes de la construcción de la vivienda. Principalmente se contaba con ladrillos, hierros (en su mayoría de estribos sin utilizar), algunas bolsas de cemento, arena gruesa y granza.

Se decidió realizar una cinta de hormigón que actuara de asiento para los muros y que a la vez permitiera instalar un portón corredizo. Esta cinta de hormigón se eleva en un extremo generando un banco y en el otro haciendo de apoyo de uno de los planos de ladrillos que marcan el ingreso.

Sobre la cinta de hormigón se asentaron muros de ladrillo común. Para mejorar la rigidez de estos muros, sin consumir demasiados ladrillos, se plantearon de 15 cm. unidos entre si por los hierros sobrantes de la obra. De esta manera se consiguió, por un lado economizar en la compra de ladrillos y por otra parte crear una desmaterialización del muro. Se buscó que los elementos estructurales, en este caso los hierros, también generaran juegos de sombras sobre el ladrillo destacando su presencia aunque estando ocultos.

El ingreso fue pensado como una sucesión de planos que trabajan en conjunto sin tener un contacto explícito. Por un lado el plano de hormigón se asienta en horizontal sobre el terreno, los planos de ladrillos se elevan en vertical cerrando el ingreso y marcando el ingreso y finalmente un plano vertical metálico que corre en paralelo a los de ladrillo.

La obra intenta vincularse tanto con el contexto como con sus usuarios. Los materiales utilizados se adaptan a los colores ambientales de su entorno y su presencia sin terminaciones forzadas produce un envejecimiento digno de la obra que fluctúa al ritmo de las variaciones climáticas. El portón, de metal oxidado lleva el nombre dado por los comitentes a su pequeña porción de sierras.

De alguna manera esta obra es la decantación directa del proyecto del refugio y de la vivienda realizada en este terreno, tanto desde su concepción conceptual como de su materialización propiamente dicha.

Autores: arq. Ignacio José IMWINKELRIED

Colaboradores: arq. Mariana SCULLY